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    Red Cubana de G�nero y Salud Colectiva
    Ateneo Juan C�sar Garc�a, Sociedad Cubana de Salud P�blica
    Cap�tulo Cubano de la Red de G�nero y Salud Colectiva
    de la Asociaci�n Latinoamericana de Medicina Social (ALAMES)
    Coordinadora: Leticia Artiles l
    Vicecoordinadoras:Ada Alfonso
    Celia Sarduy

    SaluCo
    Bolet�n 10
    (De utilizar la informaci�n citar la fuente)

    Violencia contra las mujeres: Cu�nto se ha hecho y cu�nto nos queda por hacer.

    Segunda quincena
    Agosto 2002

    Contenido:
    1. Violencia contra las mujeres. Un acercamiento al tema. Por Ada C. Alfonso
    2. Violencia intrafamiliar. El grupo nacional de atenci�n a la violencia. Por Lic. Celia Berges D�az.
    3. Trabajos disponibles por mail:
    �La paz comienza por la casa�: Prevenci�n de la violencia desde la no violencia. Lic. Iliana Artiles de Le�n.
    La violencia intrafamiliar. Tratamiento jur�dico en Cuba.
    Lic. Daisy Aguilera Ribeaux
    Violencia: un problema de salud y derechos. Presentaci�n del Manual.
    Dra. Ada C. Alfonso Rodr�guez



    Nota editorial:
    El d�a 23 de agosto las mujeres cubanas celebramos un aniversario m�s de la constituci�n de nuestra organizaci�n femenina, la Federaci�n de Mujeres Cubanas. Muchas mujeres y de diferentes edades participan en las diferentes tareas de dicha organizaci�n; y no existe una labor en nuestro pa�s, por compleja que sea, en que no est�n las manos, el pensamiento y el esfuerzo de las mujeres cubanas. SaluCo aprovecha esta celebraci�n para visualizar el trabajo de las mujeres en el sostenimiento de los �ndices de salud alcanzados por nuestro pueblo debido al alto n�mero de mujeres que trabajamos en el sector de la salud, y a su vez reconocer el trabajo de otras muchas que se desempe�an en el cuidado de la salud desde sus hogares, sus delegaciones de la organizaci�n �brigadistas sanitarias y trabajadoras sociales de la FMC-, colaboradoras de las Casas de Orientaci�n de la Mujer y la Familia de la FMC, grupos de transformaci�n de los diferentes Consejos Populares ��rganos de gobierno territoriales-, delegadas de circunscripciones y otras que participan en los diferentes procesos sociales que hacen sostenible el hecho, de que la salud es un derecho y un bien social en Cuba.

    La violencia es un problema de salud, social y de derechos que afecta a un elevado n�mero de mujeres en el mundo. Esta edici�n propone un acercamiento al tema en nuestro medio, los esfuerzos que se han venido realizando y cu�nto nos queda por hacer a�n desde el sector de la salud para prevenir, identificar, atender y rehabilitar a aquellas mujeres que no han concientizado que viven en situaciones de violencia.

    Como siempre solicitamos de ustedes sus comentarios y colaboraciones, recuerden que tod@s estamos llamad@s a contribuir en que nuestro bolet�n sea cada vez mejor.


    Violencia contra las mujeres. Un acercamiento al tema. Por Ada C. Alfonso

    La violencia contra la mujer ha sido durante a�os un problema invisible. Tantos a�os de ausencia en los discursos p�blicos y cient�ficos ha motivado, que los profesionales de la salud tengan dificultades para reconocer los m�ltiples rostros del problema y s�lo puedan diagnosticar, las secuelas de la violencia f�sica, imposibles de ocultar, y aun as� muchas mujeres tratan de explicar sus hematomas por ca�das, resbalones y otros accidentes hogare�os.

    El triunfo de la Revoluci�n Cubana trajo aparejado junto al cambio pol�tico y social, transformaciones sustantivas en la vida de las mujeres. La voluntad pol�tica del Estado y la constituci�n de la Federaci�n de Mujeres Cubanas promovieron un amplio movimiento de mujeres que abandonaron, su casi �nico espacio de acci�n � el dom�stico � para integrarse a las aulas, las milicias, la agricultura, la salud, la educaci�n, la investigaci�n, el trabajo comunitario y pol�tico y otros, junto a los varones, que hasta ese momento eran los que hab�an liderado el espacio social.

    Las cifras que se rese�an a continuaci�n avalan los cambios radicales que se operaron en la vida de las mujeres cubanas y los incrementos ocurridos durante este proceso de emancipaci�n y empoderamiento femenino:

    Las mujeres mayores de 10 a�os al triunfo revolucionario se representaban en su mayor�a en los siguientes grupos: 23 % eran analfabetas, 71 % subescolarizadas y s�lo 2 % hab�a completado la ense�anza media. Aportaban m�s a estos grupos las pobres, negras y mestizas.[1] Analfabetas en 1979 4.2% [2], y en 1986 s�lo 1.9 % [3].
    En el curso 1989 - 1990 fueron 61 % de la matr�cula preuniversitaria, 80 % de la media pedag�gica y 47 % de la t�cnica - profesional[4]. En 1996, 65 % fueron egresadas de la ense�anza media superior y 58 % de las que culminaron el nivel universitario[5]. En el �mbito cient�fico, 50 % de las mujeres se dedican a la educaci�n cient�fica y 60.4 % constituyen la reserva cient�fica del pa�s[6].
    La participaci�n en la econom�a nacional en 1995 era 42.3%[7]. En la industria 27.9%, la comunicaci�n 50.1 %, el comercio 46.3%, en la rama agropecuaria 21%. Estas cifras denotan el lugar que ocupan las mujeres en cuanto a empleo[8].
    Las mujeres son el 43% de la fuerza t�cnica dedicada a la ciencia, 41.7% de los investigadores cient�ficos, 57.7% de los profesionales y t�cnicos y 45% de los profesores universitarios[9].
    En cargos de direcci�n en marzo del 2000, las mujeres constitu�an 32.3 % [10] de los cuadros del pa�s.

    Esta realidad social unida al �nfimo �ndice de denuncias frente a las autoridades policiales por violencia, son dos factores que han incidido fuertemente en la aseveraci�n de que en Cuba no existe violencia dirigida a las mujeres. Esta aseveraci�n, puede sostenerse, si se habla de violencia estructural, pol�tica o patrimonial ya que la legislaci�n de nuestro pa�s es, sin dudas, un marco de contenci�n a tal fen�meno.

    El acceso de las mujeres y las oportunidades de las mismas para controlar los diferentes recursos existentes, el ejercicio de la autonom�a facilitada por los altos niveles de educaci�n y participaci�n social son factores que han retrasado la identificaci�n de la violencia y diferentes manifestaciones as� como que se constituya en objeto de estudio de los y las cient�ficos/as sociales. Adem�s, ha influido en la ausencia del tema en el curr�culo de estudios de los y las profesionales de la salud, en especial, de aquellos / as que se desempe�an en la Atenci�n Primaria de la Salud, llamados a mantener los niveles de salud y calidad de vida logrados por la poblaci�n cubana durante el periodo revolucionario.

    Los factores antes citados, se acompa�an de otros de diverso orden, que contribuyen a la invisibilidad de esta problem�tica. Algunos los mencionaremos a continuaci�n:

    La ausencia de la violencia como megaconcepto del imaginario social (el concepto pr�cticamente ha sido utilizado para nominar a la violencia f�sica y en algunas ocasiones a la violencia sexual, aunque esta �ltima, tiene un mejor reconocimiento cuando se utiliza el t�rmino violaci�n),
    El tratamiento del problema como del �mbito de lo privado (las situaciones de violencia intrafamiliar, y en especial la conyugal o de pareja, han sido consideradas como problemas �ntimos a resolver por las v�ctimas y remiten a la �tica de los/as profesionales; algunas frases populares as� lo describen �entre marido y mujer nadie se debe meter�, �ella es una aguantona�, �es hija del maltrato� limitando las acciones que la comunidad en su conjunto podr�an desarrollar en tal sentido)
    La ausencia de reportes de investigaci�n de muestras representativas de la poblaci�n nacional y de un sistema de recogida de datos ��nico- que permita generalizaciones, y/o el reporte obligatorio de atenci�n (limita conocer la magnitud del problema, su impacto en la morbilidad y su definici�n como problema de salud;
    Sin lugar a dudas, lo antes citado guarda relaci�n con factores de la subjetividad de los y las investigadores / as y de los/ as productores/as de salud (resistencias, ansiedades y miedos que despierta el trabajo con el tema, las v�ctimas y los/as agresores / as, la invasi�n de los espacios de privacidad y el interjuego de subjetividades que supone las intervenciones en las situaciones de violencia)[11].
    Las escasas denuncias o el retiro de estas por las mujeres que deciden acusar a su agresor en las autoridades pertinentes (la cobertura y acceso tanto a las autoridades policiales como a las del derecho es elevada pues existen representaciones en todos los territorios de nuestro pa�s). La baja denuncia por estas causas debe ser una invitaci�n a cuestionarse los por qu� de las mujeres v�ctimas. El g�nero, la identidad y la subjetividad como categor�a de an�lisis en las causales de lo antedicho y la utilizaci�n de herramientas cualitativas de investigaci�n arrojar�an luz a la comprensi�n de estos procederes femeninos.
    La ausencia de recursos tanto te�ricos como metodol�gicos para su identificaci�n y abordaje comunitario en los textos dirigidos a los especialistas de Medicina General Integral[12]. A esta debilidad, se contrapone la fortaleza, del elevado n�mero de trabajos sobre el tema publicados por la Revista de Medicina General Integral y la Revista Sexualidad y Sociedad, publicaciones que tienen entre sus mayores usuarios de informaci�n a los m�dicos de la Medicina Familiar.

    Un acercamiento a la realidad.

    Las cifras que a continuaci�n se presentan permiten avanzar en la profundizaci�n y acercamiento al tema.

    Los reportes consultados se�alan un total de 2690 casos de violencia y de ellos 332 casos de menores v�ctimas de violencia. No en todos los casos aparecen los datos segregados por sexo pero se conoci� que al menos 1693 casos o sujetos violentados (el 63% del total) corresponde a v�ctimas mujeres incluyendo a 217 ni�as[13].
    En estudios, no referidos directamente a la problem�tica de la violencia, se se�ala que 45% de los sujetos entrevistados conoce a personas que ejercen violencia sobre sus hijos, castig�ndolos fuertemente o golpe�ndolos[14].
    Diversos informantes claves plantean que en la mayor�a de las delegaciones de la FMC se conocen casos de violencia en la familia[15].
    El escenario donde mayoritariamente se ejerce la violencia contra la mujer es su domicilio.
    Un estudio realizado entre 1987 y 1990, 11 pacientes de 300 accidentes admitidos en el Pedro Borras reunieron criterios para ser incluidos en el s�ndrome de abuso f�sico o maltrato f�sico, de ellos 7 fueron ni�as. Las mordidas humanas fueron un signo inequ�voco de maltrato infantil (18%)[16]
    Entre 1987 y 1989 se estudiaron 30 ni�os por presentar enfermedades agudas o cr�nicas relacionadas con el s�ndrome de negligencia f�sica y emocional, 81% de los casos no recibieron protecci�n primaria (lactancia materna), 58% reingresaron en m�s de 2 ocasiones para un promedio de tres ingresos por pacientes, sin tener en cuenta los egresos en otras instituciones, ni las veces que concurrieron al cuerpo de guardia[17].
    En estudios que tienen como blanco a los profesionales de la salud se reportan limitaciones en la identificaci�n de la violencia, ambos plantean que existe una mayor familiarizaci�n con la violencia f�sica y divergen en cuanto a otras formas de violencia como la psicol�gica y la sexual[18] [19].
    En el �rea de salud de Jaimanitas del municipio Playa de un total de 818 familias pertenecientes a 5 consultorios se seleccion� una muestra de 100 familias a partir del muestreo estratificado constat�ndose violencia en 1,22 de cada 10 familias, en estos hogares conviv�an familias ampliadas, con bajo ingreso perc�pita, las condiciones de la vivienda eran satisfactorias y exist�a un alto grado de disfuncionabilidad. Con relaci�n a las caracter�sticas del agresor predomin� la madre en su rol como principal agresor, seguida por el c�nyuge. El nivel de escolaridad de estos agresores fue elevado, no result� notoria la presencia de antecedentes o trastornos psiqui�tricos [20]
    En una muestra de 33 mujeres de dicha �rea que perciben y se reconocen v�ctimas de violencia intrafamiliar se observ� que 55,5 % perciben violencia psicol�gica en su hogar, 18,18 % abandono y negligencia y 12 % violencia f�sica y m�s de la mitad se desempe�an como amas de casa[21] [22]
    � En la provincia Santiago de Cuba un colectivo de investigadores estudi� a los ni�os comprendidos entre las edades de 8 y 10 a�os del �rea de salud 30 de Noviembre en el primer semestre del 2000. La muestra la constituyeron todos los ni�os comprendidos entre estas edades de 12 consultorios del m�dico de familia revel�ndose que 56,3% sufr�a violencia por parte de los padres, f�sica (56,3 %), emocional (55,7) y por negligencia (16,3 %). No existiendo asociaci�n significativa entre padres alcoh�licos y el maltrato infantil; sin embargo, 175 ni�os (53,8 %) refirieron discusiones, golpes y peleas dirigidos a ellos o a su madre luego de la ingesti�n de bebidas alcoh�licas por parte de sus padres o familiares. La mam� fue identificada como la persona que m�s los maltrataba (62,0 %), seguida de los padres (27,0 %) y los padrastros (10,2 %), as� como de t�os, hermanos y abuelos (3,6 %) [23]

    Un estudio realizado de las mujeres entre los entre 15 y 49 a�os registradas en las historias cl�nicas de salud familiar de los consultorios del M�dico de Familia en el microdistrito "Ignacio Agramonte" perteneciente al �rea de salud "Tula Aguilera" del municipio Camag�ey durante el per�odo comprendido del 1ro. de agosto de 1997 al 31 de enero de 1998 se obtuvo como resultado que 226 reportaron alg�n tipo de violencia de las 310 encuestadas. La violencia psicol�gica fue reportada por 51,32 %, la violencia sexual en 32,30 % y la violencia f�sica en 16,38 %; y s�lo 39 mujeres (17,25 %) del total de las que fueron violentadas solicit� ayuda profesional. Las 2/3 partes (69,02 %) de las mujeres violentadas ten�a un alto nivel de escolaridad -114 poseen nivel preuniversitario y 42 nivel universitario; se encontraban vinculadas al trabajo asalariado 192 mujeres (84,95 %) mientras que en las tareas del hogar se desempe�aban 25 (11,06 %) y eran a�n estudiantes 9 (3,98 %)[24]
    En la investigaci�n realizada a 200 ni�os por sospecha de maltrato infantil se encontr� maltrato intencional en 21 % de los casos, la variante m�s com�n fue el maltrato f�sico (54,7 %), la golpiza fue la variante m�s frecuente 60,8 % y le siguen las quemaduras, 30.4 %. En las variantes de maltrato no intencional, la negligencia f�sica con sus variantes de ingesti�n de t�xicos, quemaduras y codo tironeado fueron las m�s frecuentes con el 90,2 %. Hubo 5 fallecidos lo que represent� el 2,5 % del total de casos estudiados. Dos ni�os por maltrato intencional, uno debido a quemaduras ocasionadas por un t�o materno y otro que fue envenenado por la madre [25]

    Los reportes antes citados no permiten generalizaciones sino solo acercamientos al tema, sin embargo, advierten sobre la presencia del fen�meno en distintas �reas del pa�s y la importancia de concertar acciones para la prevenci�n de la violencia en cualquiera de sus manifestaciones sin distinci�n de sus v�ctimas, ya que estos resultados

    Una mirada de g�nero

    Una mirada de g�nero de los trabajos referenciados permite resaltar los siguientes aspectos:
    No existe a�n una transversalizaci�n de g�nero en las investigaciones que tienen como objeto de estudio la violencia. Los datos no aparecen desagregados por sexo en todas las investigaciones lo que permitir�a realizar un an�lisis desde esta perspectiva.[26]

    La relaci�n existente entre la violencia contra la mujer y el espacio donde esta acontece � el dom�stico- es elevada[27]; lo que coloca en mayor riesgo a las v�ctimas, pues las acciones que se dirigen a las mismas tienen que sortear los l�mites de �lo privado� para visualizar la relaci�n �p�blico � privado� en cuanto a salud se refiere.

    No existe consenso entre los investigadores en que sean las ni�as las m�s afectadas, por lo que se necesita visualizar los riesgos a los que est�n sometidos los varones en las etapas infantiles por ser golpeados y castigados con mayor severidad, as� como hurgar en una socializaci�n sexista m�s permisiva que tiene como sustento la creencia que �los varones son de la calle�.

    Las madres son consideradas por los ni�os las que ejercen m�s maltrato. Esta realidad evidencia que son las mujeres a�n, las m�ximas responsables del desempe�o de los roles de cuidado, educaci�n y permanencia junto a los ni�os y ni�as trasladando los malestares de la cotidianidad y las violencias recibidas a los m�s vulnerables - sostenedoras y generadoras de violencia intrafamiliar �

    No es significativa la relaci�n existente entre el ingreso perc�pita, las condiciones de vida, la estructura familiar, el nivel escolar y la presencia de trastornos psiqui�tricos y/o adicciones en los agresores, lo que hace visible la complejidad del fen�meno, desmitifica la marginalidad como causa �nica del problema y ampl�a la mirada hacia el reconocimiento la existencia de m�ltiples causas en el problema.

    La violencia psicol�gica es la forma m�s frecuente en que se manifiesta la violencia. Esta aseveraci�n relaciona con los datos tanto de los trabajos que tratan la violencia intrafamiliar como aquellos que abordan el maltrato infantil, por lo que el tema requiere de una mayor indagaci�n y mejor recogida de informaci�n por los especialistas de la salud mental y por todos / as los/as que trabajan en la APS.

    La solicitud de ayuda profesional, en los trabajos que abordan la cuesti�n, es muy baja, lo que aumenta los riesgos de salud de las mujeres v�ctimas y se constituye en un factor m�s de sujeci�n de las mujeres a la situaci�n de violencia y puede explicar adem�s, los bajos �ndices de denuncia a las autoridades policiales.

    Las mujeres son violentadas tanto si se desempe�an en roles productivos -espacio p�blico- como si lo hacen en roles productivos �reproductivos �espacio dom�stico � aspecto que permite nuevamente hacer referencia a las relaciones de poder, cuando se trata de analizar las causas de la violencia contra la mujer.

    Una mirada desde las mujeres

    Las historias de vida y los grupos de mujeres[28], desde otro lugar, arrojan luz al tema:

    Las mujeres maltratadas refieren una relaci�n directa entre el episodio violento y los celos que sufre la pareja.
    Plantean como explicaci�n a la sujeci�n en un v�nculo violento:
    El miedo a las consecuencias que para ellas puede tener la ruptura del v�nculo.
    Sentimientos de culpa por la aparici�n de la situaci�n violenta.
    Los hijos, en particular la relaci�n de estos con el victimario y la calidad de la relaci�n afectiva existente entre ambos � aspecto, este �ltimo, que entra en contradicci�n con el hecho de la alta presencia de los hijos en la situaci�n violenta y en las secuelas que dichas situaciones tienen para estos � resultado tambi�n resultan victimizados.
    La incapacidad para romper con el c�rculo de violencia �no s� que hacer�
    La dependencia econ�mica aun cuando perciben salarios y tener v�nculos laborales activos.
    Los consejos recibidos que apuntalan el mantenimiento del v�nculo violento.
    La falta de conciencia sobre las situaciones de violencia en que viven � la explicaci�n puede estar relacionada con una socializaci�n de la feminidad ligada a la tolerancia, la pasividad, el silencio, el cuidado de la familia y otras, que reeditan modelos de subordinaci�n femenina aprendidos de la madre, v�ctima a su vez de violencias de diferentes orden.
    Sobre-exigencias a los productos que resultan de los roles productivos reproductivos �gerencia del hogar[29]- limpieza, arreglo de las ropas y decoraci�n de la casa, en la creencia de que as� evitan los actos violentos. Estas sobrecargas se manifiestan en la violencia que se dirige a los hijos y en los s�ntomas que dan cuenta a malestares que ata�en a la salud mental.
    Temores a la sanci�n moral de la comunidad y de la familia por el fracaso del v�nculo, del �cuidado de la vida afectiva� y la soledad como expresi�n de p�rdida � importante considerar la construcci�n de la identidad y subjetividad femenina-
    Las v�as de maltrato son m�ltiples, algunas evidentes y otras sutiles, pero igualmente lacerantes. Muchas coinciden en que es preferible el da�o f�sico al moral, emocional y psicol�gico resultado de la violencia psicol�gica.
    Baja autoestima, sentimientos de culpa, minusval�a, insatisfacci�n, aislamiento social, abandono de proyectos, dependencia, descalificaci�n, y sentimientos de irrespeto social son mecanismos que sujetan a las mujeres a las situaciones de violencia intrafamiliar.
    Este acercamiento desde la perspectiva de g�nero permite cuestionar algunos mitos del imaginario social con relaci�n al tema:

    1. La ausencia de una red de apoyo es responsable de la alta victimizaci�n que sufren las mujeres.
    2. El instinto maternal.
    3. Hogar dulce hogar.
    4. Madre hay una sola.
    5. La madre es la �nica capaz de educar bien a sus hijos.
    6. Las mujeres amas de casa son las m�s victimizadas.
    7. Las mujeres trabajadoras no sufren violencia.
    8. Cuanto m�s preparada es menos v�ctima de violencia.
    9. La violencia no se da en las relaciones entre los j�venes.

    Las respuestas a los mismos han sido tratadas, sin embargo, las respuestas al �ltimo pueden ser encontradas en el trabajo de Navarrete (1999) que aborda el comportamiento abusivo de algunos j�venes con sus novias. La autora describe algunos signos de violencia en las relaciones de pareja en la juventud: el var�n controla todo lo que la muchacha hace, exige explicaciones, deja de hablar o desaparece por varios d�as sin dar explicaciones, se burla, habla groseramente o en t�rminos agraviantes acerca de las mujeres en general[30]. Estos indicadores, dan pistas a los profesionales que trabajan el �rea de la adolescencia y la juventud, y en especial a aquellos cuyo �mbito de desempe�o es la promoci�n de salud comunitaria y de los adolescentes.

    Tenemos ante nosotros/as el desaf�o de integrar en el marco de referencia de nuestras acciones en la prevenci�n de la violencia contra las mujeres los siguientes ejes:
    La violencia es resultado de las relaciones asim�tricas de mujeres y varones (tiene como tel�n de fondo los estereotipos de feminidad y masculinidad que tienen las familias con relaci�n a ser mujer o var�n y la transmisi�n, asignaci�n y asunci�n en el proceso de socializaci�n primaria �la familia- y en la socializaci�n secundaria �las diferentes instituciones de la sociedad que influyen en las personas y en sus relaciones con los otros- por lo que enfatiza en que no es �natural� el comportamiento de mujeres o varones, sino que dicho actuar, es expresi�n de un complicado entramado de relaciones sociales que suceden en un determinado contexto cultural. La comprensi�n de estas asimetr�as y posiciones en las relaciones entre mujeres y varones, relaciones de g�nero, permite rebatir ideas como que: �las mujeres son m�s d�biles y por eso esto le ocurre�, �es natural ya que es mujer� o �a las mujeres les gusta que los hombres las dirijan, les digan que tienen que hacer, y las controlen�)

    La violencia como problema de salud para las v�ctimas (impacta la vida de los/as sujetos que viven en situaciones violentas. El m�todo de los A�os de Vida Ajustados en funci�n de la discapacidad (AVAD)[31] ha permitido comprobar la carga de discapacidad; y de a�os de vida perdidos (AVP) tanto por las secuelas como por la muerte de las v�ctimas.

    La violencia como problema social (por las discapacidades, bloqueos y secuelas que produce y su impacto sobre el capital social; la disminuci�n de la productividad de las personas afectadas, la discapacidad que produce y el tratamiento a estas limitaciones requieren de recursos econ�micos de la sociedad, en especial de los sistemas de salud y de la comunidad, para la planeaci�n y mantenimiento de los servicios que dan respuesta a las v�ctimas.

    La violencia como problema de derechos de las mujeres y de las ni�as y ni�os (en tanto la sujeci�n y permanencia de unas y otros en las situaciones de violentas impiden su participaci�n en el desarrollo humano y social; impide la libre elecci�n de proyectos de vida, e incapacita el ejercicio de la autonom�a y la toma de decisiones.

    La ruptura con la indefensi�n aprendida (permite revisar los diferentes modelos de socializaci�n donde se reeditan los aprendizajes de sujeci�n de las mujeres a las situaciones de violencia y la subordinaci�n femenina)



    Versi�n de la Ponencia �Violencia: un problema de salud y derechos. Presentaci�n del Manual� Taller �Violencia contra la Mujer: Un problema de Todas y Todos� celebrado en el Hospital Pedi�trico Juan Manuel M�rquez el d�a 23 de Noviembre del 2001 con el apoyo de la Red de la salud de las mujeres latinoamericanas y del Caribe





    Violencia intrafamiliar. El grupo nacional de atenci�n a la violencia. Por Lic. Celia Berges D�az. Coordinadora del Grupo Nacional de Prevenci�n y Atenci�n a la Violencia Intrafamiliar.


    El trabajo de prevenci�n y atenci�n de la violencia intrafamiliar en Cuba se desarrolla en el contexto de la Revoluci�n que tom� el poder en 1959. A partir de entonces, el desarrollo pleno, integral y multifac�tico de mujeres y hombres es el centro de las pol�ticas sociales que tienen como base la igualdad, la justicia social, y la no discriminaci�n incorporada a las leyes y pol�ticas que rigen el funcionamiento de todos los organismos e instituciones del Estado.

    En las transformaciones sociales que se han operado en el pa�s para erradicar la discriminaci�n, por razones de clase, raza y g�nero, ha correspondido a la Federaci�n de Mujeres Cubanas (FMC), en su condici�n de ONG�s y de mecanismo nacional del Gobierno Cubano para el adelanto de la mujer, el desarrollo de objetivos y acciones para lograr tal objetivo en todas las esferas de la vida social, personal, familiar y econ�mica por citar algunas.

    Las pol�ticas y programas que se desarrollan en: Salud, Empleo, Educaci�n, Seguridad y Asistencia Social contienen los elementos necesarios que garantizan a las mujeres sus beneficios y derechos, adem�s, de favorecer a la poblaci�n en general.

    Las evaluaciones realizadas sistem�ticamente del adelanto de la mujer evidencian avances significativos en indicadores fundamentales de desarrollo humano. No obstante, estamos conscientes de que los cambios en la subjetividad ocurren m�s lentamente y que la discriminaci�n de g�nero requiere un tratamiento particular, puesto que los estereotipos sexistas no se eliminan solamente con la incorporaci�n de la mujer al trabajo o al estudio por situar s�lo estos dos ejemplos.

    De ah� que al propio tiempo que se ha trabajado en pos de que las mujeres alcancen altos niveles de participaci�n social se haya dedicado especial atenci�n a la eliminaci�n de estereotipos sexistas, reflejo de la cultura patriarcal, desde las m�s tempranas edades. Se trabaja tambi�n, en la modificaci�n de modelos autocr�ticos de familia -una persona impone sus criterios, existen desiguales relaciones de poder que imponen generalmente a las mujeres un rol de subordinaci�n y desventajas espec�ficas-, por otros cada vez m�s democr�ticos en el que todos participen y sean tenidos en cuenta con esto se contribuye a la prevenci�n de la violencia intrafamiliar.

    A todo lo expuesto, se a�ade que la Federaci�n de Mujeres ha incluido como objetivo permanentemente, la prevenci�n y atenci�n a la violencia familiar por cuanto incide en el desarrollo de la instituci�n b�sica de la sociedad y de cada uno de sus miembros y en especial por el impacto que tiene sobre la vida de las mujeres.

    Como parte de este empe�o, se debaten sistem�ticamente en los diferentes territorios del pa�s y en sus delegaciones temas vinculados con: el desarrollo familiar sobre la base del respeto, amor, comprensi�n, ayuda mutua; los estereotipos sexistas, sus causas, consecuencias; y el tratamiento de la violencia intrafamiliar. De igual forma las Casas de Orientaci�n a la Mujer y la Familia (COMF)de la organizaci�n coordinan debates en las comunidades seg�n las necesidades, intereses, y problem�ticas de las mujeres en los diferentes territorios en que se encuentran las Casas.

    A partir de la sistematizaci�n de la experiencia acumulada, en Diciembre de 1994 se estructur� un plan que abarca: capacitaci�n, educaci�n-prevenci�n, atenci�n-orientaci�n, investigaci�n y divulgaci�n.

    Capacitaci�n: La realizaci�n de talleres de capacitaci�n sobre violencia familiar con perspectiva de g�nero dirigidos a los cuadros y, trabajadoras sociales de la FMC y a los especialistas de las COMF. La capacitaci�n involucra a los profesionales de otros organismos: maestros, m�dicos, psic�logos, psiquiatras, trabajadores sociales del Ministerio de Salud P�blica, del Ministerio de Educaci�n y del Ministerio del Trabajo, polic�as, jueces, fiscales, abogados, y en particular, a los profesionales de la comunicaci�n que trabajan el tema de la familia en los medios de difusi�n.

    Educaci�n-Prevenci�n: El desarrollo de acciones educativas dirigidas a las mujeres y a todas las familias en las delegaciones de la FMC encaminadas a:
    1. Concienciar que la violencia familiar como problema social requiere prevenci�n y atenci�n y constituye una violaci�n a los derechos humanos.
    2. Conocer las causas de la violencia familiar, sus manifestaciones y efectos en la vida personal, familiar y social.
    3. Dar a conocer la legislaci�n vigente acerca de los derechos de la mujer y de la infancia y su protecci�n en caso de violencia.
    4. Reflexionar acerca de la relaci�n entre el alcoholismo y la violencia familiar.
    5. Informar todas las v�as con que cuenta el territorio para dar orientaci�n y atenci�n a los casos de violencia familiar.
    6. Contribuir a fomentar el amor, el respeto, la comunicaci�n, la democracia y la solidaridad en la familia, como premisas para su feliz desarrollo y m�s efectiva prevenci�n de la violencia.
    7. Favorecer una adecuada autoestima en mujeres de diferentes grupos de edades:

    Atenci�n-Orientaci�n: Brindar atenci�n social y orientaci�n individual y grupal a las mujeres y familias que soliciten atenci�n por violencia intrafamiliar a los especialistas de las COMF, las trabajadoras sociales, los m�dicos de familia y/o de las �reas de salud, as� como en los servicios de orientaci�n y terapia sexual, las Oficinas de Atenci�n a los Derechos Ciudadanos de las Fiscal�as en los diferentes municipios del pa�s.

    Investigaci�n: En este ac�pite el plan incluye, la necesidad de
    1. Desarrollar investigaciones en las Casas de Orientaci�n a la Mujer y a la Familia, C�tedras de la Mujer en las Universidades e Institutos Pedag�gicos sobre el tema de violencia.
    2. Dar seguimiento a las investigaciones que se realizan por los organismos y proponer otras cuando se consideren pertinentes, as� como, dar recomendaciones concretas para el trabajo relacionado con la problem�tica de la violencia.
    3. Realizar una caracterizaci�n individual y familiar de las v�ctimas y evaluar peri�dicamente la evoluci�n de la problem�tica de acuerdo a las medidas que se adopten, as� como proponer otras recomendaciones para el trabajo de la FMC o de otros organismos.
    4. Revisar la legislaci�n, reglamentos y normativas vigentes, as� como la aplicaci�n pr�ctica de lo establecido para hacer las propuestas que se consideren necesarias.
    5. Localizar y estudiar toda la literatura e informaci�n existente en el territorio y en otras instituciones acerca de esta problem�tica.

    Divulgaci�n: Reconoce 1) la importancia de la divulgaci�n del tema peri�dicamente por parte de especialistas a trav�s de diferentes medios de difusi�n especialmente la radio nacional y territorial; 2) la elaboraci�n de plegables, folletos y otros materiales dirigidos al trabajo de las delegaciones de la FMC y las COMF; 3) la publicaci�n de art�culos sobre el tema en el tabloide �Muchachas� y la Revista �Mujeres� de la FMC.

    Las v�as para ejecutar este trabajo son:

    Las delegaciones de la FMC. -estructuras de base que cuentan con un n�mero de mujeres que oscila entre 50 y 100, en sus zonas de residencia; existen m�s de 76 000 en todo el pa�s.

    La COMF.- mecanismo de trabajo de la FMC, integrado por profesionales voluntarios, de diferentes especialidades y organismos, que interesados en la problem�tica de la mujer y la familia, realizan una labor multisectorial y multidisciplinaria para contribuir a su mejor desarrollo. En el pa�s existen en la actualidad 174 COMF y m�s de 13 000 colaboradores hombres y mujeres.

    Relaciones bilaterales con organismos como los Ministerios de Educaci�n, Salud P�blica, y de Interior; la Fiscal�a y los Tribunales en sus diversas instancias, a trav�s de Comisiones y Grupos de Trabajo integrales, ejemplo las Comisiones de Prevenci�n y Atenci�n Social, y el Grupo de Trabajo para la prevenci�n y atenci�n de la violencia familiar.

    Para lograr mayor integralidad y efectividad en las acciones multisectoriales y multidisciplinarias que requiere el abordaje de esta problem�tica, en septiembre 1997 se cre� el Grupo de Trabajo para la prevenci�n y atenci�n de la violencia familiar. El grupo es coordinado por la FMC e integrado de forma permanente por los Ministerio de Educaci�n, Ministerio de Salud P�blica, Ministerio del Interior, el Instituto de Medicina Legal, la Fiscal�a General de la Rep�blica, el Centro Nacional de Educaci�n Sexual, el Centro de Investigaciones Sociopsicol�gicas, la Universidad de La Habana, el Instituto Cubano de Radio y Televisi�n y el Tribunal Supremo Popular. Su objetivo es dise�ar y cumplimentar un plan de acci�n conjunto para contribuir a la prevenci�n y atenci�n de esta problem�tica y fundamentar propuestas a otros factores de la sociedad, cuando corresponda.

    Entre los resultados del trabajo del grupo se encuentran:

    1. La capacitaci�n de los Consejos de Direcci�n de la Polic�a Nacional Revolucionaria, los Ministerios de Salud P�blica y de Justicia, la Fiscal�a General de la Rep�blica y el Instituto Cubano de Radio y Televisi�n.

    2. La elaboraci�n de programas de capacitaci�n que incluye tanto a los dirigentes del m�s alto nivel de decisi�n de las pol�ticas sociales -aplicado en los organismos ya citados- como a los promotores comunitarios y especialistas dedicados al trabajo comunitario y de la comunicaci�n.

    3. La elaboraci�n de 3 materiales educativos para ser debatidos en m�s de 76 000 organizaciones de base de la FMC acerca de: La violencia contra la mujer en la relaci�n de pareja; la violencia contra las ni�as y los ni�os; y la legislaci�n que protege a la mujer y a la familia de la violencia intrafamiliar.

    4. En todo el pa�s el tema est� incluido en la capacitaci�n de trabajadoras sociales y las COMF.

    5. La realizaci�n de diferentes actividades, cursos y talleres de reflexi�n con este tema.

    6. La recopilaci�n y sistematizaci�n de investigaciones sociales.

    7. El an�lisis de contenido de expedientes judiciales en delitos seleccionados: lesiones, homicidio, asesinato, violaciones, entre otros.

    8. El estudio de la legislaci�n cubana y el an�lisis comparado con otros pa�ses del �rea. Adem�s, expertos trabajaron en el perfeccionamiento de la legislaci�n vigente. Dicho an�lisis posibilit� brindar argumentos necesarios a incluir en el C�digo Penal como: el agravante de ser c�nyuge y el parentesco entre el agresor y la v�ctima, hasta el Cuarto Grado de consanguinidad y segundo de afinidad, lo que ya fue aprobado por el Parlamento Cubano.

    9. La atenci�n por trabajadoras sociales y orientaci�n por especialistas de las Casas de Orientaci�n a la Mujer y a la Familia de la Federaci�n de Mujeres Cubanas a v�ctimas de violencia intrafamiliar.

    10. Divulgaci�n en la radio nacional y televisi�n y la publicaci�n de art�culos sobre el tema en prensa plana.

    El principal obst�culo que enfrentamos en la eliminaci�n de la violencia contra la mujer es la supervivencia de estereotipos sexistas en las mentes de muchos hombres y mujeres. De ah� que junto a todas las pol�ticas y programas que se desarrollan en el pa�s, continuemos las actividades de sensibilizaci�n y capacitaci�n dirigidas a funcionarios, especialistas y poblaci�n en general.
    En mayo de 1997 se public� en la Gaceta Oficial de la Rep�blica de Cuba el Plan de Acci�n Nacional de Seguimiento a la IV Conferencia de la ONU sobre la mujer, el que abarca todas las esferas de su vida. Las medidas incluidas en este plan inciden en el desarrollo de las condiciones que hacen posible el ejercicio real de la igualdad de derechos, oportunidades y posibilidades de mujeres y hombres, la eliminaci�n de estereotipos sexuales tradicionales y la reconceptualizaci�n de su papel en la sociedad.
    Ponencia presentada en el Taller �Violencia contra la Mujer: Un problema de Todas y Todos� celebrado en el Hospital Pedi�trico Juan Manuel M�rquez el d�a 23 de Noviembre del 2001 con el apoyo de la Red de la salud de las mujeres latinoamericanas y del Caribe.

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    [1] Esp�n, Vilma: �La mujer cubana avanza hacia el futuro� en �La mujer en la sociedad socialista. Secretariado del CAME, 1981.

    [2] Encuesta Nacional Demogr�fica de Cuba, 1979.

    [3] Sime�n Negr�n, Rosa Elena �Conferencia sobre el papel de la mujer en el desarrollo de la ciencia y la tecnolog�a en Cuba�. Segundo encuentro de mujeres creadoras. La Habana, Abril, 1997.

    [4] Popowski, Perla �Estad�sticas sobre las mujeres cubanas�, FMC, La Habana 1995

    [5] Mujer, Econom�a y Desarrollo sostenible�. Encuentro Internacional de Solidaridad entre mujeres, La Habana, 13 al 16 de abril de 1998.

    [6] Sime�n Negr�n, Rosa Elena: �Conferencia sobre el papel de la mujer en el desarrollo de la ciencia y la tecnolog�a en Cuba�, II Encuentro de mujeres creadoras, La Habana, Abril de 1997.

    [7] Aguiar, Carolina; Popowski, Perla y Verdeces, Mercedes: �Mujer, periodo especial y Vida Cotidiana� en Revista Temas, No 5, 1996, Nueva �poca, A�o 2, La Habana, P�g. 11

    [8] Mujer, Econom�a y Desarrollo sostenible�. Encuentro Internacional de Solidaridad entre mujeres, La Habana, 13 al 16 de abril de 1998.

    [9] Op. Cit. 5 P�g.138

    [10] Informe Central al VII Congreso de la FMC, La Habana, marzo del 2000

    [11] Existen reportes de un mayor padecimiento del S�ndrome de Bournot o Desgaste profesional entre los profesionales de la salud que se dedican a este trabajo, m�s referenciado en mujeres prestadoras de servicios.

    [12] Ver �lvarez Sintes, R en Temas de Medicina General Integral. Editorial de Ciencias M�dicas. La Habana 2001

    [13] Sistematizaci�n que sobre los estudios existentes sobre el tema realizara el Centro de Estudios de la Mujer de la Federaci�n de Mujeres Cubanas entre los a�os 1994 � 1999 y que aparecen recogidos en el Informe...

    [14] Ibidem

    [15] Ib�d.

    [16] Ver Acosta Tieles, N: Maltrato Infantil. Un reto para el pr�ximo milenio. Editorial Cient�fico T�cnica 1998, p�g 69

    [17] Ibidem P�g. 94

    [18] Ver a Iliana Artiles en Compilaci�n G�nero Salud y Cotidianidad: Temas de actualidad en el contexto cubano. Editorial Cient�fico - T�cnica 2000 P�g. 205 -219. Ver a la propia autora en Violencia contra la Mujer. En: Violencia y Sexualidad. Ciudad de la Habana. Editorial Cient�fico-T�cnica 1998: 84-96.

    [19] Ver Trabajo Diploma, diplomado Sexualidad Humana Facultad Finlay Albarr�n 2000 de las diplomantes Iv�n Rodr�guez, Especialista en Psicolog�a de la Salud Municipio Cerro y Liana Trelles Psic�loga �Violencia contra las mujeres� en fase de publicaci�n.

    [20] Almenares Aleaga, M; Louro Bernal, I; Ortiz G�mez, M.T: Comportamiento de la violencia. Intrafamiliar. Rev. Cubana Med Gen Integr 1999; 15(3):285-92

    [21]. Ortiz G�mez, M. T; Morales Alem�n I: �La violencia dom�stica es percibida por mujeres de mediana edad? Rev. Cubana Med Gen Integr 1999; 15(5):503-8 (Almenares Aleaga M, Ortiz G�mez MT, Louro Bernal I. Comportamiento de VIF en la zona de Jaimanitas, 1997. Trabajo para optar por el T�tulo de Master de Psicolog�a en la Salud. Facultad Salud P�blica, 1997) (Ortiz G�mez MT, Louro Bernal I, Cangas Jim�nez L. Proyecto de Intervenci�n en Salud Familiar. Una Propuesta Metodol�gica. Trabajo para optar por el T�tulo de Master de Psicolog�a en la Salud. Facultad Salud P�blica, 1996

    [22] Ibidem

    [23] Blanco Tamayo, I; Salvador �lvarez, S; Cobi�n Mena, A; Bello S�nchez, A: Maltrato infantil intrafamiliar en un �rea de salud de Santiago de Cuba MEDISAN 2000; 4(3):30-37

    [24] Culay P�rez, A; Santana Su�rez, F; Rodr�guez Ferra, R; P�rez Alonso, C: Mujer y violencia: �un problema de salud comunitario? Rev. Cubana Med Gen Integr 2000; 16(5):450-4

    [25] Crespo Barrios, A. I; Fern�ndez Couse, G; Perea Corral, J: Ni�o maltratado. Rev Cubana de Pediatr�a. Vol 68, No. 3, 1996

    [26] Esto es coincidente con la sistematizaci�n realizada con el Centro de Estudios de la mujer de la FMC

    [27] Ibidem

    [28] Las historias de vida de las mujeres han sido realizadas por la Dra. Clotilde Proveyer y los grupos de mujeres pertenecen la �Mujer y Vida Cotidiana� proyecto realizado en el municipio Marianao en el CINSA

    [29] Gerencia dom�stica t�rmino que emplea Leticia Artiles Coordinadora de Red de G�nero y Salud Colectiva Cap�tulo Cubano para nominar el trabajo invisible de las mujeres y explicar el condicionamiento de g�nero.

    [30] Navarrete Calder�n, C: �Qu� sucede con algunos j�venes?. Rev. Sexolog�a y Sociedad 1999; 5 (3): 20-22

    [31] El AVAD es una medida compuesta del estado de salud en el que se combinan el tiempo perdido por mortalidad prematura (a�os de vida perdidos o AVP) y el tiempo vivido con una discapacidad (a�os vividos con discapacidad o AVD). Para profundizar en el tema ver " La medici�n del estado de la salud. G�nero, carga de morbilidad y establecimiento de prioridades en el sector salud". Kara Hanson. OPS/ Harvard Center for Population and Development Studies. 2000 Publicaci�n Ocasional No.5. P�g. 7.

     
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