¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO EN
LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD?*
La próxima elección
del director general de la OMS
VICENTE NAVARRO
Catedrático de Políticas Públicas y Gestión Sanitaria, Escuela de Salud
Pública en la Universidad John Hopkins; Director del Programa en
Políticas Públicas y Sociales en la Universidad Pompeu Fabra-John
Hopkins; Fundador y pasado Presidente de la Asociación Internacional de
Políticas de Salud; y Editor jefe del Internacional Journal of Health
Services
* TRADUCCIÓN DEL ORIGINAL EN INGLÉS REALIZADA POR BLANCA ARAGONCILLO CASCÓN Y BARBARA CRUZ OLIVA
La creciente influencia del neoliberalismo en la OMS
Desde la Segunda Guerra Mundial hasta principios de los años 80, la
Organización Mundial de la Salud era un punto de referencia importante
para aquellos integrantes de la comunidad internacional comprometidos
con la salud y el bienestar de la población. Durante la posguerra, la
OMS se sumó al consenso dominante en la comunidad internacional, según
el cual el gobierno y el sector público eran los encargados de guiar
las actividades económicas y sociales y de corregir las desigualdades
sociales creadas por unas tendencias de mercado descontroladas. Este
papel activo del sector público dio lugar al establecimiento de los
estados de bienestar en los países desarrollados, además de plantar las
semillas para acabar con el subdesarrollo en los países en vías de
desarrollo. Como consecuencia de estas políticas públicas, la población
de los países desarrollados y en vías de desarrollo experimentó mejoras
significativas en sus condiciones sanitarias y sociales. El
momento cumbre de la OMS de aquellos años tuvo lugar cuando la Asamblea
Mundial de la Salud aprobó la declaración de Alma-Ata
- (1) en la que se
proclamaba que la salud exigía un enfoque de salud pública que fuera
mucho más allá de las intervenciones médicas. A esta declaración le
siguieron muchas propuestas específicas que subrayaron los factores
sociales, económicos y políticos que resultaban determinantes para la
salud. Huelga decir que algunas de estas propuestas tuvieron sus
problemas, pero la aprobación de la declaración de Alma-Ata fue un gran
paso adelante hacia la redefinición de las intervenciones sanitarias
que son necesarias para mejorar las condiciones sanitarias y sociales
de la población. Y en muchos países, aquellas mejoras sí que tuvieron
lugar
- (2) En los años 80, el clima político mundial cambió con la llegada
de la “revolución” neoliberal. Este cambio tuvo sus comienzos a finales
de la década de los 70, con el gobierno del presidente Carter (descrito
por el New York Times como el presidente más conservador de todos los
presidentes demócratas), y se afianzó bajo el mandato del presidente
Reagan en los EE UU y de la primera ministra Thatcher en el Reino
Unido, luego con los presidentes Bush padre, Clinton, Bush hijo y los
primeros ministros Major y Blair. Esta “revolución” trajo consigo un
debilitamiento del sector público y una consolidación de las fuerzas
privadas que, siguiendo los dictados del mercado, dio forma a la
naturaleza de nuestras sociedades de acuerdo con los deseos de aquellos
cuyo poder arrollador predominaba por encima de todo en las esferas
económicas y sociales. Las mejoras en salud y bienestar social que
habían comenzado en los años de posguerra se retrasaron
considerablemente, e incluso dieron marcha atrás en muchos países. La
prueba de esto es irrefutable
- (3) La revolución neoliberal en el sector
sanitario ha llevado a reducir el gasto público y social, liberalizar
los mercados laboral y financiero (banca y seguros), privatizar los
servicios sanitarios, desmantelar los servicios sanitarios financiados
y sostenidos con fondos públicos y priorizar los seguros médicos. Éstos
son los nuevos instrumentos para responder a las necesidades de la
población. Los pacientes se convierten en “clientes” y la prestación de
servicios se remplaza por la competencia privada y el mercado. La
revolución neoliberal también trajo consigo el abandono del enfoque
social y salubrista, exceptuando las medidas de salud pública que se
concentran en el cambio del comportamiento del individuo. Estas
prácticas neoliberales han sido promovidas enérgicamente por los
gobiernos de EE UU y el Reino Unido (que generaron el Consenso de
Washington) y por las agencias internacionales sobre las que estos
gobiernos tienen una enorme influencia: el Fondo Monetario
Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio y,
claro está, la Organización Mundial de la Salud.
- (4) La máxima expresión
de la revolución ideológica que ha teni
- (5) do lugar en la OMS queda patente
en el informe de la OMS del año 2000 Health Systems Performance,
dirigido por Julio Frenk y Christopher Murray y que establece la
narrativa neoliberal como política oficial de la OMS. Este informe, en
el que los países están clasificados según el funcionamiento de sus
sistemas de asistencia sanitaria, está basado en criterios muy
cuestionables, claramente enraizados en una línea neoliberal. Por
ejemplo, Colombia, que había introducido los seguros médicos (como
aconsejó Frenk en calidad de asesor del gobierno colombiano), ocupaba
el primer puesto en la clasificación, mientras que Cuba (pese a contar
con indicadores de salud y sistemas asistenciales de gran calidad,
según la mayoría de los expertos) y otros países con servicios
nacionales de sanidad se situaban al final de la lista. En este
esquema, se abogaba por los seguros médicos, y no por los servicios
nacionales de sanidad. Para favorecer la posición ideológica de la que
partieron, Frenk y Murray se esforzaron mucho en manipular los datos,
alcanzando nuevas cotas en el arte de la distorsión y la contabilidad
creativa, práctica que algunos de nosotros denunciamos en The Lancet.
- (6, 7,8) Estas cotas de manipulación excedieron realmente lo éticamente
aceptable y el catedrático Philip Musgrove, director técnico del
estudio supervisado y dirigido por Frenk y Murray, protestó y denunció
públicamente la manipulación estadística del informe, declaración
publicada también en The Lancet.
- (9) Desafortunadamente, la integridad
que Musgrove mostró al denunciar las actuaciones poco éticas en el seno
de la OMS, no es una práctica común entre los cargos de la
Organización. Los gobiernos poderosos (especialmente los de Bush y
Blair) y los grupos de presión económica (que van desde empresas
farmacéuticas hasta la industria alimenticia) ejercen presión política
y económica
sobre la OMS. En consecuencia, la Organización ya no ofrece liderazgo
en salud pública. Cuando existe tal liderazgo, suele venir de otra
parte, y la OMS lo sigue, de mala gana y bastante por detrás de sus
pasos. Un ejemplo reciente de esta timidez por parte de la OMS fue su
apoyo tardío al uso de medicamentos genéricos para tratar a los
pacientes de sida en los países en vías de desarrollo, debido a la
oposición a los genéricos por parte de la industria farmacéutica. Que
la Organización se haya acogido al dogma y las prácticas neoliberales
ha afectado su importancia en la sociedad. Se ha convertido más en una
parte del problema que en una parte de la solución. Por supuesto que la
OMS continúa haciendo un buen trabajo en muchas áreas, como al
establecer la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud
- (10) Pero
incluso en eso, la Comisión parece reacia a tomar posiciones
controvertidas y evita o ignora investigaciones (y autores),
instituciones y posiciones que puedan ser consideradas demasiado
polémicas.
- (11) En algunos casos, el grado en el que la OMS se rinde a la
tendencia neoliberal es impresionante. La Comisión sobre Macroeconomía
y Salud, establecida por la pasada directora general Gro Brundtland y
presidida por Jeffrey Sachs, es un ejemplo de ello. Sachs es el
economista del Reino Unido que luchó por la liberalización de la
economía rusa de acuerdo con las indicaciones neoliberales después de
la caída de la Unión Soviética, cambios que fueron responsables de la
muerte de medio millón de personas en dos años. La elección de Sachs
como presidente de la Comisión sobre Macroeconomía y Salud es un
clarísimo ejemplo de la influencia neoliberal en la OMS.
- (12, 13) La
elección del nuevo director general A principios de noviembre de 2006,
se elegirá al nuevo director general de la OMS. Esta es la oportunidad
de seleccionar a un director general que ayude a invertir la tendencia
neoliberal de la organización, que haga frente a gobiernos y grupos de
presión poderosos, ofreciendo el liderazgo moral y científico para
defender los principios de la Constitución de la OMS.
Según lo esperado, el gobierno de Bush y otros gobiernos neoliberales
apuestan por Julio Frenk como candidato perfecto para el puesto. Si
esta movilización tiene éxito, las fuerzas neoliberales obtendrán un
gran triunfo: Julio Frenk, conocido neoliberal, a cargo de la
Organización Mundial de la Salud. Después de dejar la OMS, Frenk se
convirtió en ministro de Salud del gobierno derechista de Méjico
dirigido por el presidente Fox, cuyas políticas públicas han sido
claramente neoliberales. El gobierno de Fox lleva a cabo políticas de
ajuste estructural recomendadas por el Fondo Monetario Internacional y
el Banco Mundial, que incluyen el recorte del gasto público, la
reducción de los impuestos para los sectores más ricos de la población
(una propuesta que ha sido finalmente rechazada en Méjico por la
presión de las movilizaciones populares) y la liberalización del
mercado laboral. Durante la presidencia de Fox, las desigualdades en
Méjico, que ya eran pronunciadas, aumentaron considerablemente. Méjico
presenta una de las mayores desigualdades en lo que a renta se refiere
de toda América Latina. La renta del decil superior de la población de
Méjico es mayor que la totalidad de la renta del setenta por ciento
restante de la población. El coeficiente de concentración de Gini, que
mide las desigualdades de la población, muestra el mayor aumento en las
desigualdades entre 2002 y 2005, durante el gobierno de Fox. De hecho,
la acentuación de las desigualdades podría ser incluso mayor de lo que
sugieren las cifras del Instituto Nacional de Estadística, dado que el
nivel de ingresos de las personas con las rentas más altas se ha
infravalorado considerablemente. Según el Banco Mundial, del 20 al 30%
de los mejicanos vive en extrema pobreza (con dos dólares al día) y el
60% es pobre (vive con menos de cinco dólares al día). Durante el
gobierno de Fox, el número de personas que vivía en extrema pobreza
aumentó en un millón. Mientras que, el decil superior, y particularmente
el 1% con mayores ingresos, se ha beneficiado de unos aumentos en sus
rentas sin precedentes.
- (14) Julio Frenk ha sido parte de ese gobierno y
es por tanto también responsable de las políticas que han incrementado
las desigualdades y la pobreza en Méjico. A Frenk, también se le conoce
en Méjico como el “privatizador”. Como es de esperar, sus reformas han
incluido la introducción de mercados y la competencia en el sector de
la sanidad, mediante bonos e instrumentos similares que han tenido poca
relevancia para resolver el gran problema de falta de cobertura
sanitaria de los más necesitados. Tras la retórica de mercado, se
esconde el claro propósito de Frenk: introducir seguros médicos,
contratar para la prestación de servicios sanitarios a profesionales e
instituciones que, en teoría, competirán por los “clientes”. En
realidad, como indicaba la profesora Cristina Laurell de la Universidad
de Méjico, una de las más respetadas investigadoras en el campo de la
salud pública de America Latina, este sistema basado en seguros ha
incrementado las desigualdades regionales y sociales en Méjico, sin
resolver los enormes problemas de falta de cobertura sanitaria. Existía
en Méjico una alternativa a este programa neoliberal: un servicio
sanitario nacional para todos financiado con fondos públicos y costeado
con impuestos progresivos. Esta alternativa nunca se consideró ya que a
ella se opusieron fuerzas muy poderosas (incluida la industria
aseguradora y la clase médica) que apoyaron a Fox. Fox y Frenk son
representantes del modelo neoliberal en América Latina. Ahora bien, que
Julio Frenk sea considerado el candidato con más posibilidades para
director general de la OMS es un claro indicador del poder de las
tendencias neoliberales. Imaginen la fortísima oposición si el ministro
de Salud de Cuba o de Venezuela, por ejemplo, hubiera sido un candidato
para el cargo de director general de la OMS. Habríamos sido testigos de
una movilización masiva e inmediata por parte de los gobiernos de EE UU
y del Reino Unido en contra de dichos candidatos al considerarlos
“demasiado izquierdistas”, “fuera de la corriente dominante en la
comunidad internacional”; a pesar de que Cuba haya realizado un gran
trabajo en el sector sanitario y mostrado a la asistencia sanitaria
internacional una entrega encomiable; y a pesar de que las reformas del
sector sanitario de Venezuela estén favoreciendo de manera espectacular
la asistencia sanitaria de la población más vulnerable del país.
- (15, 16)
Las reformas instauradas en ambos países son mucho más apropiadas para
los países en vías de desarrollo de lo que son las reformas de Frenk en
Méjico. ¿Por qué iban a ser los ministros de Salud de Cuba o Venezuela
considerados “demasiado izquierdistas” para ser elegidos y, en cambio,
se considera un buen candidato al ministro de Salud de Méjico, que se
encuentra en el extremo opuesto del espectro político? Para los
trabajadores de la salud pública familiarizados con los problemas de
los países en vías de desarrollo, Méjico y sus reformas neoliberales no
pueden considerarse un modelo para los países “pobres”. Todo lo
contrario. Méjico ha mostrado cómo no deben reformarse los sistemas
sanitarios. El sorprendente apoyo a la candidatura de Julio Frenk por parte de la
revista The Lancet: Para sorpresa de muchas de las personas que trabajan en el campo de la
salud pública y de la asistencia sanitaria, The Lancet ha apoyado
enérgicamente la candidatura de Frenk a director general de la OMS. La
revista ha publicado recientemente un artículo escrito por Frenk que
promociona sus reformas neoliberales en Méjico
- (17, 18, 19) y que ha apoyado y
respaldado explícitamente la candidatura de Frenk en un número reciente
de la revista. Antes de esta muestra de apoyo, el editor jefe de The
Lancet participó en una conferencia en Méjico organizada por Julio
Frenk, básicamente para promocionar su candidatura. El apoyo de The
Lancet a Julio Frenk es inesperado y decepcionante por tres razones.
Primero, The Lancet es el foro en el que se hicieron públicas las
prácticas poco éticas de
Frenk cuando preparaba el informe Health Systems Performance. Así pues,
la revista tiene plena consciencia de las prácticas de Frenk, pero las
está ignorando. Segundo, The Lancet tiene una antigua tradición
progresista, que para muchos profesionales significa un soplo de aire
fresco, una alternativa a las revistas médicas extremadamente
conservadoras, sobre todo en EE UU. De hecho, muchos profesionales de
la salud, tanto en Norte América como en América Latina, promocionan
The Lancet y la consideran una alternativa progresista al New England
Journal of Medicine, que ha eliminado de sus páginas prácticamente
todas las voces progresistas. Esta tradición es la causa por la que el
apoyo de The Lancet a Julio Frenk (ministro de uno de los gobiernos más
partidarios de Bush y cuyo cometido es difundir el Consenso de
Washington por todo el mundo) se percibe como un gran alejamiento de la
corriente progresista de la revista. Y finalmente, los argumentos que
The Lancet ha presentado para justificar su apoyo a la candidatura de
Julio Frenk prescinden de las cualidades más importantes que requiere
cualquier director general de la OMS. The Lancet expone sus argumentos
en dos grandes bloques: “técnico y administrativo”. Entre las
competencias técnicas, se incluyen a) experiencia en investigación y
desarrollo en el campo de la salud mundial, b) capacidad para traducir
pruebas científicas en políticas y c) experiencia en la gestión de
sistemas sanitarios (entendiéndose por ello sistemas de asistencia
médica) en países con niveles de renta media o baja. Estas tres
cualidades técnicas subrayan la experiencia en la creación y gestión de
políticas. A estos tres argumentos técnicos la revista suma tres
cualidades administrativas, que una vez más se reducen a la
experiencia: a) práctica en la creación de políticas a seguir, b)
capacidad para dirigir organismos complejos y c) amplias habilidades
comunicativas e iniciativa propia. Todas estas características tienen,
por lo tanto, un carácter técnico y de gestión. Aunque estas
habilidades son importantes, es un hecho que son requisitos
insuficientes para un director general de la OMS. Es mucho más
importante qué tipo de experiencia posee el candidato y en qué tipo de
servicio sanitario; y qué tipo de iniciativa ha mostrado el candidato y
para qué tipo de políticas sanitarias. Llama la atención que The
Lancet, la revista médica más progresista del mundo angloparlante, no
se pronuncie para nada sobre estos temas. Julio Frenk puede poseer
mucha experiencia en la gestión de un sistema de seguros médicos
voluntarios y ser muy hábil (aunque en cierto modo poco ético) a la
hora de abogar por sistemas y políticas sanitarias basadas en seguros;
pero dichos sistemas políticos han demostrado ser perjudiciales tanto
en países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo.
Asimismo, la salud no depende solo, o no principalmente, de la
asistencia médica, sino de las intervenciones políticas, económicas y
sociales. Las pruebas son claras, sólidas y aplastantes, de modo que
sería apropiado evaluar si el candidato es consciente de esta realidad.
De nuevo, el gobierno de Frenk (el gobierno de Fox) ha desarrollado
intervenciones públicas económicas, políticas y sociales que han
aumentado considerablemente las desigualdades sociales y sanitarias en
Méjico. Además, según ha revelado el respetado Instituto de Políticas
Económicas de Washington D.C.,
- (20) el apoyo activo de Fox a las
políticas de TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) ha
influido negativamente en las condiciones laborales de los trabajadores
mejicanos. La mayoría de los nuevos empleos creados durante la
presidencia de Fox no incluyen cobertura sanitaria. Y Julio Frenk apoyó
estas políticas.
Las pruebas del impacto de las desigualdades económicas y sociales en
la salud y calidad de vida de las personas están muy bien documentadas.
- (21) También existen pruebas de que las fuerzas políticas comprometidas
con la redistribución de los recursos son más eficaces a la hora de
mejorar la salud de la población que aquellas que no se ocupan en
primer término de la redistribución.
- (22, 23) A los gobiernos de derecha,
como es el caso del gobierno liberal de Fox, no se les conoce
precisamente por preocuparse de redistribuir los recursos sino por todo
lo contrario. Frenk y Fox se sitúan en uno de los extremos del espectro
político de América Latina, y del mundo. Si un extremo se excluye por
ser demasiado izquierdista, ¿cómo puede aceptarse que una persona cuya
ideología comulga con el extremo opuesto sea un candidato “razonable” y
favorito para convertirse en director general de la OMS? El
nombramiento de Frenk como líder de la OMS seguiría el modelo de
Rodrigo Rato (ministro de Economía español durante el gobierno de
derecha de Jose María Aznar, amigo íntimo de Bush) nombrado director
del FMI y el de Paul Wolfowitz (asesor de Bush) elegido director del
Banco Mundial. Este nombramiento no tendría sentido.
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