Declaración de Baleares, FADSP / IAHP Mayo 2002

Los asistentes a las XIV Jornadas de debate sobre Sanidad pública llevadas a cabo en Palma de Mallorca durante los días 21 a 24 de mayo de 2002 quieren poner de manifiesto los siguientes puntos:

  1. La Salud es un derecho fundamental de la persona que debe estar contemplado en las constituciones y leyes de todos los Estados y naciones. Hacerlo efectivo exige, en primer lugar, que impere la paz, pero también necesita de unas condiciones socioeconómicas y medioambientales saludables y dignas y de unos sistemas sanitarios públicos capaces de garantizar la asistencia universal, equitativa, solidaria, constante, eficaz y participativa.
  2. La sanidad pública se encuentra amenazada en todo el mundo por las políticas neoliberales que promueven el desmantelamiento y privatización de los servicios públicos. El proceso de globalización y mundialización de la economía capitalista pretende convertir la salud en una mercancía más sometida a las leyes de la oferta y demanda. Esta política, impulsada internacionalmente por la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, pretende acabar con el papel del Estado como garante de los servicios sociales básicos. La finalidad de ese intento de retirar la responsabilidad de la asistencia sanitaria de los sistemas de salud públicos no es otra que la de conseguir que los grandes grupos financieros, las compañías aseguradoras, las empresas multinacionales de servicios, los laboratorios farmacéuticos y la industria de electromedicina incrementen sus enormes beneficios. Como consecuencia directa, la mercantilización de la sanidad incrementa las desigualdades sanitarias, deja sin asistencia a los sectores que más la precisan y aumenta, paradójicamente, los gastos sanitarios.
  3. Los Estados deben garantizar la atención de la salud a todas sus ciudadanos, mujeres y hombres, con unos presupuestos publicos suficientes, en condiciones de igualdad y sin discriminaciones por razones de etnia, género, edad, situación económica o social, residencia o procedencia.
  4. La promoción, prevención y recuperación de la salud precisan de un Sistema Sanitario Público, universal y gratuito, dotado de recursos propios que estén distribuidos equitativamente en función de las necesidades de salud de la población. Un sistema sanitario público así debe contar con gestión pública directa, control social y financiación mediante fondos públicos como forma mejor, si no única, de garantizar su carácter redistributivo y solidario a escala nacional e internacional.
  5. En los países desarrollados el envejecimiento de la población, los accidentes laborales y de tráfico, la contaminación ambiental, el aumento del paro y la precariedad laboral están produciendo un incremento en las enfermedades crónicas, en las discapacidades y en las minusvalías. En consecuencia, las personas afectadas precisan de asistencia continuada en sus domicilios particulares o en los centros sanitarios. La atención a estas personas debe realizarse desde los sistemas sanitarios públicos con el apoyo de los sistemas sociales públicos.
  6. La globalización neoliberal ha castigado en mayor medida a los países en desarrollo que se tienen que enfrentar a unos recursos naturales sumamente deteriorados por el efecto de las guerras y la violencia. Los niveles de pobreza y malnutrición de esos países son inaceptables cuando el mundo desarrollado produce bienes más que suficientes para alimentar a toda la humanidad. Por añadidura, los miembros más débiles de los países en vías de desarrollo, las mujeres y los niños de uno u otro sexo, son a menudo víctimas de las discriminaciones debidas a los sistemas de patriarcado y, así, sufren en gran medida enfermedades infecciosas y crónicas que serían muchas de ellas prevenibles por medio de la vacunación y la atención sanitaria si se contase con servicios adecuados de salud universales, gratuitos y accesibles. Pero con gran frecuencia las inversiones en estos países no han ido en la dirección de instaurar Sistemas Sanitarios Públicos, por lo que se da la paradoja de que son los más pobres los que tienen que contribuir con sus recursos propios cuando necesitan de la atención sanitaria.
  7. El desmantelamiento y privatización de los sistemas sanitarios públicos están siendo aplicados mediante una estrategia que se disfraza de propuestas aparentemente neutrales, como son, entre otras, las de separar la financiación de la provisión de la asistencia, transformar los centros sanitarios en empresas, diversificar el aseguramiento o aumentar la participación del sector privado. La finalidad de todas ellas es el fragmentar y privatizar las partes más rentables de los sistemas sanitarios públicos. Esta estrategia, conocida como Mix Público/ Privado, ha demostrado en todos los países en que ha tenido lugar un aumento de la desigualdad, pero más aún en los de Latinoamérica, continente en el que los Estados Nacionales, muy debilitados por el modelo neoliberal, son incapaces de regular mínimamente el Mix Público/ Privado.
  8. La estrategia de la Organización Mundial de la Salud de alcanzar la salud para todos, basada en la potenciación de la Atención Primaria, la Promoción de Salud y la Participación de la Población, está siendo arrinconada por los intereses de la multinacionales farmacéuticas y de la tecnología médica, de los grupos financieros y de las compañías aseguradoras cuyos intereses requieren que se opere en sistemas basados en el hospitalocentrismo y en el uso intensivo de la tecnología sanitaria. Por añadidura, en América Latina la sanidad pública cubre sólo un mínimo de los costos de las acciones médicas de todo tipo, cargando a los pacientes con unas deudas que no pueden pagar.
  9. La Organización Mundial del Comercio pretende con su política de patentes multiplicar sus enormes beneficios, dejando desatendidos a millones de personas de países pobres que no pueden pagar los altos precios de los cada vez más costosos productos farmacéuticos. Se prolongan los períodos de prohibición de la producción y comercialización de los medicamentos genéricos a costa de la salud de poblaciones cada vez más marginadas.


Para hacer frente a esta situación, consideramos necesario:

En primer lugar, poner fin a las guerras que asolan el Planeta. Seguir el proceso de debate y de actuaciones a escala internacional para:

 

  • Desenmascarar las políticas neoliberales, y su repercusión sobre la salud y la calidad de vida de las poblaciones.
  • Realizar propuestas de reforma de los sistema sanitarios y sociales públicos que mejoren su nivel de eficacia, eficiencia y calidad en lugar de su destrucción
  • Organizar y coordinar los esfuerzos y la lucha de profesionales y ciudadanos contra las políticas privatizadoras y de destrucción de los sistemas sanitarios públicos


En segundo lugar, creemos necesario seguir en la línea de las propuestas del Foro Social Mundial de Porto Alegre en Defensa de la salud de los Pueblos para promover de manera democrática, colectiva y participativa:

  • Una Agenda Política en Defensa de la Salud Pública que sea presentada las organizaciones sociales, las Organizaciones no gubernamentales, los gobiernos, los parlamentos y las organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud.
  • Un Observatorio Internacional destinado a estudiar, vigilar y combatir las políticas y actuaciones contra los sistemas sanitarios públicos.


En tercer lugar, sugerimos constituir un Organismo Coordinador en Defensa de la Sanidad Pública de naturaleza estable, democrática, abierta y participativa. Un organismo así estaría abierto a todas las organizaciones sociales y profesionales y destinado a coordinar esfuerzos logrando alianzas a nivel mundial en contra de la versión neoliberal de la globalización que pretende convertir la salud en una mercancía.

Palma de Mallorca, Mayo de 2002